En una inusual y tensa entrevista concedida a la cadena estadounidense NBC News, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, aseguró este jueves que no tiene intención de abandonar su cargo. El mandatario cubano respondió con firmeza a los cuestionamientos sobre su permanencia en el poder, afirmando que la palabra “renuncia” no forma parte de la cultura política de su gobierno, a pesar de la asfixiante crisis económica y las presiones externas.
“A los dirigentes en Cuba no los elige el Gobierno de Estados Unidos. Cuba es un estado libre y soberano”, declaró Díaz-Canel, subrayando que cualquier diálogo con la administración de Donald Trump debe darse en un marco de igualdad y sin intentos de intervención.
El cerco económico y el alivio ruso
El líder cubano denunció que la isla es víctima de un “castigo prolongado” por parte de Washington, cuyo objetivo —aseguró— es arrodillar al pueblo mediante el hambre y la falta de suministros básicos. En este contexto de carestía, el anuncio de su permanencia coincide con la llegada de un segundo cargamento de petróleo enviado por Rusia, un salvavidas energético que refuerza la alianza estratégica de La Habana con el Kremlin frente al embargo.
Un mensaje a la comunidad internacional
Más allá de la entrevista, el mandatario envió un mensaje a las Naciones Unidas en el que reiteró que, aunque el país atraviesa momentos críticos, la cúpula del Partido Comunista de Cuba no contempla ceder ante las demandas de cambio de régimen impuestas desde el exterior.
Díaz-Canel calificó la situación actual como una de las más complejas en décadas, pero insistió en que la solución no pasa por su dimisión, sino por el cese de las sanciones que impiden el desarrollo de la isla.




