Los líderes de la UE encargan a Bruselas que aclare “cómo responder” si un país activa la defensa mutua

Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea han pedido a la Comisión Europea que aclare “cómo responder” en caso de que alguno de los Estados miembros del bloque active el artículo 42.7 de los Tratados de la Unión, que implica la defensa mutua en caso de una agresión externa, en un contexto marcado por la incesante agresión rusa sobre Ucrania y por la escalada de las tensiones en Oriente Medio tras los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre Irán.

Esta escalada bélica también ha salpicado al territorio comunitario, como quedó de manifiesto en marzo con el ataque de un dron contra una base británica en Chipre. Por ello, la potencial activación de la cláusula de defensa mutua se ha convertido en uno de los temas a tratar en el foro informal que arrancó el jueves en Nicosia, marcado también por las derivadas energéticas del conflicto.

En relación al artículo 42.7, “hay una serie de preguntas que necesitan respuesta”, ha explicado el presidente chipriota y anfitrión, Nikos Christodoulides, ante los medios. Los líderes pactaron en la cena del jueves solicitar a Bruselas que aclare la operatividad de la cláusula de defensa mutua, una alternativa en el marco europeo a la colaboración que ya se sobrentiende en el seno de la OTAN y que sólo se ha activado una vez, tras los atentados terroristas perpetrados en París en noviembre de 2015.

Los líderes quieren ahora que el Ejecutivo de Ursula von der Leyen prevea en un documento “cuáles son las necesidades de los gobiernos o de los países” que puedan activar el artículo 42.7, de modo que si llega el caso en que uno o varios socios dan el paso dispongan de un “plan operativo que poner en acción”, según el mandatario chipriota, quien rehusó activar el mecanismo tras el ataque a la base chipriota.

La situación en Oriente Medio centrará parte de las discusiones de esta segunda jornada, en la que participarán los líderes del Líbano, Egipto, Siria, Jordania y del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo (CCEAG). La UE aspira a lograr “una participación activa” en un contexto que parece prácticamente dominado por las maniobras del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, promotor del conflicto y erigido ahora en mediador.

“Estamos muy interesados” en que la situación se estabilice “lo más rápidamente posible”, ha apuntado el presidente de Francia, Emmanuel Macron, horas después de que Trump anunciase una prórroga del acuerdo de alto el fuego entre los gobiernos de Israel y del Líbano.

Más ambición en energía

Por otro lado, a su llegada a la cumbre, varios líderes comunitarios, incluido el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, han reclamado “más ambición” en el diseño de las medidas para hacer frente al incremento de los precios de la energía derivado de la guerra en Oriente Medio y de incidencias concretas como el cierre del estrecho de Ormuz. Sánchez defiende un impuesto sobre los beneficios extraordinarios de las grandes compañías energéticas y busca ampliar el fondo de recuperación “de seis a doce meses más” en aras de la transformación de las distintas economías europeas.

También la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, cree que Europa “debe ser mucho más valiente”, porque la propuesta de la Comisión Europea para responder a la crisis energética “no es suficiente”. Así, aunque ha dicho “apreciar” la idea y la considera “un paso adelante”, no la ve “suficiente”, y ha apostado por relajar las normas sobre ayudas públicas advirtiendo, además, de que no todos los países tienen el mismo margen fiscal.

Por su parte, la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, ha acogido positivamente las recomendaciones de Bruselas en materia de energía ante el alza de los precios por el conflicto en Oriente Medio, pero ha propuesto “ir más allá de medidas temporales” y garantizar que se invierte en las redes y seguridad de suministro. “Más que tomar medidas temporales rápidas, creo que ahora es el momento de que como Europa aseguremos la autonomías estratégica de la que llevamos hablando décadas”, ha planteado a su llegada.

Los líderes europeos dedicarán esta segunda jornada, entre otros temas, a discutir el próximo presupuesto plurianual de la UE y la posibilidad de introducir nuevos recursos propios para financiar las cuentas. Un presupuesto que, según el borrador que ha planteado la Comisión Europea es de 1,7 billones de euros para el siguiente periodo de siete años (2 billones a precios corrientes) y el objetivo pasa por alcanzar la unanimidad antes de que acabe el año.

El canciller de Alemania, Friedrich Merz, ha descartado aumentar este próximo presupuesto porque “Europa debe arreglárselas” con el dinero actual. Si abre nuevas prioridades, ha advertido, lo que necesita es reducir la dotación prevista para “otras áreas”. Berlín “no se plantea es un aumento de la deuda ni tampoco bonos europeos (eurobonos) en los mercados de capitales”.

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