La Unión Europea impone un nuevo paquete de sanciones a Rusia con la extensión del tope al petróleo

Los Veintisiete han alcanzado este jueves un acuerdo para desbloquear el que será el vigésimo primer paquete de sanciones que aplicarán a Rusia en el contexto de su guerra con Ucrania. Una de las principales medidas es el tope al precio del petróleo, que se extenderá durante 12 meses a un valor de 44,10 dólares.

El paquete lo propuso la Comisión Europea el 9 de junio y supone el mayor número de inclusiones individuales en listas de sanciones desde que comenzaron las aplicaciones de estos paquetes hace cuatro años. Habrá limitaciones y prohibiciones a las transacciones dirigidas al sector financiero ruso y nuevas medidas que engloban las criptomonedas. El texto todavía no ha sido refrendado.

“Otro paso decisivo para intensificar la presión sobre Rusia”, ha asegurado António Costapresidente del Consejo Europeo. “Nuestro apoyo a Ucrania y a una paz justa y sostenible sigue siendo inquebrantable“.

“Estamos golpeando a Putin donde más le duele”, ha afirmado Kaja Kallas, vicepresidenta de la UE, “cortando las vías de financiación de las que depende para sostener la guerra”.

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ha compartido en su cuenta de X algunas de las medidas más destacables del acuerdo. Entre ellas, el debilitamiento de “las bases económicas de los esfuerzos bélicos de Rusia”. 32 nuevos bancos rusos entran en la lista de entidades con prohibición de transacciones y, por primera vez, se toman medidas contra aquellos buques que apoyen a la flota fantasma del país.

¿Qué es una flota fantasma?

La shadowfleet, o flota fantasma, son barcos que transportan ciertas mercancías como petróleo o sus derivados, que han sido producidos en países que tienen algún tipo de restricción a sus exportaciones.

Estas embarcaciones se valen de algunas lagunas en el derecho marítimo internacional para evadir las sanciones. Su objetivo es falsear u ocultar su origen, destino o propiedad. Lo logran apagando sistemas como el SIA —Sistema de Identificación Automática—, manipulan su ubicación por satélite o cambian la bandera que ondea en el barco. S&P Global publicó que en 2025 que la flota fantasma rusa cuenta con cerca de 978 buques, un 18,5% del tonelaje total de petroleros del mundo.

Aunque puedan parecer prácticas ilegales, son la prueba de las lagunas en las leyes de las que se aprovechan estos buques. No va contra la ley cambiar la bandera, pero sí que es ilegal modificar la documentación del barco. La forma que han encontrado estos barcos de sobrepasar ese impedimento es navegar bajo banderas de conveniencia. Hay países como Gabón Camerún que permiten que las embarcaciones naveguen bajo su bandera y con los documentos en regla a cambio de divisas.

Bloqueos continuos a los paquetes de sanciones

Para aprobar este paquete de medidas se han vivido semanas de debates en la Unión Europea por varios miembros y sus exigencias. Grecia, de hecho, vetó inicialmente este bloque de medidas contra Rusia por intereses propios. Las sanciones se aplican al sector naviero de Rusia y el Gobierno griego solicitó una concesión, pues uno de sus armadores participa en el negocio del transporte de gas licuado (GNL) procedente de Rusia fuera de la UE. En el acuerdo final se le permitirá hacerlo, pero solo con aquellos contratos que sean anteriores a la invasión rusa de Ucrania en 2022.

El Gobierno de Kyriakos Mitsotakis ha afirmado que la naviera griega Dynagas —que controla 27 metaneros y buques rompehielos que operan en el Ártico— hizo una gran inversión que saldría perjudicada ante la propuesta inicial de sanciones a Rusia, que sancionaba todo transporte de gas ruso. El argumento de Grecia para matizar la propuesta inicial es que la naviera tendría que vender el negocio, que acabaría en manos de rivales de la UE como EE.UU. o Japón.

Aunque ahora sea Grecia quien ha dificultado durante más de un mes que el paquete 21 de sanciones viese la luz, en el pasado fue Hungría el principal obstáculo. Bajo el mandato de Viktor Orbán —político ultraconservador que gobernó el país durante 16 años— frenó constantemente las propuestas de sanciones de la UE contra Rusia por su cercanía al Kremlin. Con el triunfo de Péter Magyar, de perfil más europeísta, la UE ha encontrado en Hungría un socio menos problemático.

La última vez fue en febrero de este año, cuando el ex primer ministro Orbán anunció que no aceptaría el conjunto de medidas si Ucrania no restablecía el tránsito de petróleo ruso por el conducto de Druzhba, que abastecía a Europa del este y central.

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