La proliferación de experiencias inmersivas en Las Vegas es generalizada. Puedes perderte en un sinfín de lugares por todo el valle, capturando un montón de fotos fascinantes para tus amigos y familiares. Pero hay un lugar donde quizás te olvides incluso del móvil, pues la experiencia es verdaderamente trascendental: el Museo Infinity.
Esta revolucionaria atracción en Boulevard Mall cuenta con siete salas distintas, cada una recreando una experiencia específica de una forma indescriptible. Artistas de todo el mundo colaboraron para crear ambientes completamente nuevos que difuminan la línea entre la fantasía y la realidad. (Y vamos: con la situación actual del mundo, ¿quién no querría escapar, aunque sea por un ratito?)
Lo primero que harás aquí es ponerte los cubrezapatos necesarios para preservar cada ambiente. Después de todo, las superficies reflectantes son una parte fundamental del Museo Infinity. Luego, te embarcarás en una aventura que puede durar entre 30 minutos y varias horas, dependiendo de lo que descubras en cada sala.
Sigue nuestro consejo: cuando creas que ya has visto todo lo que necesitas ver en cada sala, espera un poco más. Casi te garantizamos que descubrirás algo que antes no habías notado. Esa es la magia del Museo Infinity: te devuelve lo que le ofreces.
Entre los aspectos más destacados se incluyen:
• Sphere Symphony. Es exactamente lo que parece: una sala llena de esferas que parecen extenderse en todas direcciones, tanto suspendidas como sueltas en el suelo (globos gigantes que cambian de color y te invitan a agarrarlas y hacerlas rebotar).
• El Agujero de Gusano. Este programa dura 20 minutos, ¡pero te sorprenderá la cantidad de información que te ofrece! Es un viaje a través del pasado, el presente y el futuro del universo.
• Un laberinto de espejos. Sí, seguro que ya has pasado por uno en otro sitio, pero nada te preparará para este: un rompecabezas geométrico que requiere el uso de flotadores de piscina para evitar golpes innecesarios en la nariz. Al final de este laberinto, sentirás una verdadera satisfacción (por no hablar de la estimulación mental que una taza de café jamás podrá igualar).




