El presidente chino, Xi Jinping, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, han hecho votos para que sus países sean “socios y no rivales”, en el primer día de la visita de Trump a China este jueves.
Los mandatarios han mantenido a primera hora una reunión de dos horas y cuarto junto con las delegaciones de ambos países. Trump ha llamado “amigo” y “gran líder” a Xi, y le ha invitado a visitar la Casa Blanca el próximo 24 de septiembre. En otro de los actos de la visita, Trump ha dicho que la relación entre ambos países es la “más importante” del mundo.
Por su parte, el presidente chino ha asegurado que la relación bilateral puede ser estable siempre que se mantenga la “prudencia” sobre Taiwán. Una mala gestión de las relaciones con la isla puede provocar “un conflicto”, ha advertido Xi.
Ambos han intercambiado opiniones sobre Oriente Medio, la guerra de Ucrania o la situación en la península de Corea, según fuentes oficiales chinas. Xi además se ha reunido con los empresarios que acompañan a la delegación estadounidense, y les ha prometido más posibilidades de inversión.
La primera jornada de Trump en China ha continuado con una visita al Templo del Cielo y un almuerzo, y ha terminado con un banquete de gala.
“Debemos ser socios, no rivales”
Al comienzo de la reunión en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín, Xi ha asegurado a Trump que “los intereses comunes de China y EE.UU. superan sus diferencias”. “Debemos ser socios, no rivales; alcanzar el éxito juntos, buscar la prosperidad común y forjar un camino correcto para que las grandes potencias se relacionen en esta nueva era”, ha apuntado Xi. También ha advertido de que “las guerras comerciales no tienen ganadores” y ha definido como “buenas noticias” los resultados “generalmente equilibrados y positivos” los resultados alcanzados en Seúl durante la reunión entre representantes comerciales y económicos de ambos países, según informa el oficial Diario del Pueblo y recoge Efe.
El presidente estadounidense, por su parte, ha augurado que ambos países van a “tener un fantástico futuro juntos” . “Tenemos una relación fantástica. Nos llevamos bien. Cuando hemos tenido dificultades, las hemos resuelto. Tú me llamas; yo te llamo. Y cuando teníamos un problema lo resolvíamos muy rápido y por eso vamos a tener un fantástico futuro juntos”, ha indicado Trump, que ha añadido que Xi es “un gran líder” y que se siente honrado de ser su “amigo”.
El cambio de tono ha llegado con respecto a la situación en Taiwán. El presidente chino le ha pedido a Trump la máxima prudencia en este asunto, y le ha advertido de que “gestionar mal” la cuestión de la isla, que China considera parte integrante del país, podría llevar a Pekín y Washington al “choque” e “incluso al conflicto”. Ha dicho que Taiwán es “el asunto más importante” de la relación bilateral y que la “independencia taiwanesa” es “incompatible” con la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán, ha informado la agencia estatal Xinhua.
Pekín considera a Taiwán una “parte inalienable” de su territorio y no descarta el uso de la fuerza para lograr su reunificación, mientras la isla se gobierna de forma autónoma desde 1949 y mantiene vínculos no oficiales y cooperación militar con Estados Unidos.
Por su parte, el Gobierno taiwanés aseguró que las amenazas militares de China constituyen la “única fuente de inestabilidad” en el estrecho de Taiwán y el Indopacífico, en respuesta a los comentarios de Xi sobre la cuestión taiwanesa. Según la portavoz del Ejecutivo taiwanés, Michelle Lee, Washington ha reiterado en varias ocasiones su “firme apoyo” a Taiwán, por el que el Ejecutivo isleño expresó su agradecimiento.
En cuanto a Irán, ambos mandatarios coincidieron en la necesidad reabrir el estrecho de Ormuz al tráfico de hidrocarburos sin que se cobre por derechos de paso, según un comunicado sobre la reunión difundido por la Casa Blanca.
Durante la reunión, Trump ha estado flanqueado por el secretario de Estado, Marco Rubio, y el embajador en China, David Perdue. Entre los miembros de la delegación china figuraban Cai Qi, miembro del Comité Permanente del Politburó del Partido Comunista de China (PCCh); el ministro de Exteriores, Wang Yi, y el titular de Comercio, Wang Wentao.
Xi promete abrir más las puertas a las empresas de EE.UU.
A Trump le acompañan en su viaje algunos grandes empresarios de EE.UU., como Tim Cook (Apple), Elon Musk (Tesla y X) y Jensen Huang (Nvidia).
Xi ha recibido a esta delegación empresarial y les ha dicho que las puertas de China se abrirán más a sus inversiones, y que las compañías de EE.UU. deben tener mayores perspectivas en el país, según la agencia Xinhua.
China halaga a Trump con un gran despliegue
El inicio de la cumbre bilateral ha estado acompañado de un gran despliegue: ambos líderes se han estrechado la mano (de manera prolongada pero sin aparentes sin gestos bruscos por parte de Trump) a los pies del Gran Palacio, sede del poder situada en el corazón de la capital, y en una plaza de Tiananmen engalanada con los colores de China y Estados Unidos.
También han escuchado los himnos nacionales y han pasado revista a la guardia militar al son de una salva de cañones. Juntos han recorrido una larga alfombra roja ante una multitud de niños que llevaban flores y agitaban las banderas de ambos países al grito de “¡bienvenido, bienvenido!”. Unos gestos que Trump ha agradecido y que ha descrito como “un honor”.
La jornada ha continuado con una visita al Templo del Cielo, uno de los monumentos emblemáticos de Pekín. “Un gran lugar. Increíble. China es bella“, ha manifestado Trump brevemente a la prensa que le acompaña cuando los reporteros le preguntaron qué tal había ido la reunión con Xi. Esta ha sido la primera interacción directa del republicano con los medios desde su llegada a China.
Posteriormente, el presidente chino ha compartido el té y el almuerzo con su invitado, y le ha agasajado con un banquete de honor en el que ambos de nuevo han elogiado su amistad y han vaticinado una relación estable y fructífera.
Se trata de la primera visita a China de un presidente de EE.UU. desde la que el propio Trump realizó en 2017. Este viaje, inicialmente previsto para finales de marzo, tuvo que posponerse a causa de la guerra en Irán.




